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Los anhelos y desapegos del nuevo año.

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El año comienza y con él un sin fin de expectativas llegan. Se vuelve un momento de muchos deseos, anhelos y también muchos duelos. Es el momento en el que miramos atrás y nos damos cuenta de todo lo bueno, todo lo malo, todo que sí, lo que no y lo que dejamos ir.

El inicio de año por sí mismo es muy especial, pero se vuelve más crucial con los años, porque ya no se trata sólo de comer 12 uvas deseando volvernos fit (por que hasta para eso empezamos mal, las uvas tienen un chingo de azúcar). A lo que me refiero, es que se vuelve crucial porque salimos de nuestro estado catatónico, porque despertamos y reconocemos lo que sí queremos en nuestra vida y lo que nunca más.

Es un momento en el que determinamos y visualizamos lo que nuestra vida realmente necesita. Y esta cabrón, porque sabemos que debemos tener las agallas para dejar atrás todo lo que nos duele, nos hiere, nos minimiza y no nos deja crecer. Es el momento en el que tenemos que des-apegarnos de todo lo que nos impide crecer en lo personal, emocional y espiritual… para poder despegar.

Es el momento en que debemos perdonar y avanzar, y en el que sabemos que de no hacerlo, simplemente permaneceremos en el mismo lugar, y quizá felices pero limitados y sin evolucionar.

Con el inicio de un nuevo año también debemos recapitular y darnos cuenta que no somos todo lo que creíamos ser, que quizá somos más y no nos reconocimos o que quizá no hicimos lo suficiente.

También es un momento en que debemos saber que la vida misma tiene sus delicias y sus insabores, y que para ambas debemos estar preparados. Y que cada una se vive diferente según las armas emocionales con las que contemos.

Pero a pesar de todo, es delicioso saber que tenemos una nueva oportunidad para perdonar, agradecer y avanzar. Tenemos una oportunidad para convertirnos en todo lo que realmente nos hace sentir plenos y felices. Tenemos la dicha de poder escribir un nuevo capítulo que incluya todo lo que nos lleve a un estado de amor y paz.

Los Ruh deseamos que este 2020 sea tan maravilloso como cada uno lo necesite. ¡Aplíquense!

Con mucho cariño, Vanessa

PASCUA 2018. Huevos y amigos.

¿Alguna vez han celebrado pascua con 60 familias que nunca antes habían visto? Bueno, eso fue lo que hicimos este año y la pasamos increíble.

Celebramos pascua a lo grande con slime, teatro, pastel, catering y obvio conejo de pascua. Todo gracias una comunidad bella de Facebook.

La verdad es que no conocíamos a nadie, llegamos a la comunidad justo días antes del evento, esto, debido a que mi gran amiga y gran fotógrafa Georgina Ávila, nos invitó a celebrar.

Ibamos con la única expectativa de pasarla bien, y sí que lo hicimos. La pasamos super rico, los niños se divirtieron mucho y recibieron lindos regalos.

Se sintió muy bien saber que aún se puede convivir con gente que antes no conocías y sentirte tranquilo, seguro y en paz.

Esta vez nos hizo mucha falta Magnus, pero hacía tanto calor que no era correcto traerlo en el trajín.

Deseo que ustedes también la hayan pasado super deli.

Con mucho cariño, Vane

Semana 41. Sentimientos encontrados.

Pocos creían que llegaría a termino del embarazo, y me incluyo. Mi panza luce tan grande, tan baja, que las apuestas empezaron. Había quien creía que no pasaría de enero y es que mi fecha era 14 de febrero.

Pero lo que pocos saben y lo que yo había olvidado, es que mis panzas por mas bajas que se vean, para mis babies el horno permanece mucho tiempo calientito.

Hoy estamos en la semana 41 y nos sentimos más embarazados que nunca. En esto incluyo a mi esposo, quien sin decirlo, sé que está tan nervioso y ansioso como yo. Y es que estos últimos días han aumentado los nervios por tener todo lo necesario en orden, limpio y en su lugar ( Por cierto, agradezco a #amazon, que sin ellos no la haría).

Hoy por hoy, tengo sentimientos encontrados. El sentir que puede ser la última vez que sienta esta barriga tan grande con un hermoso retoño revoloteando dentro de mi y haciéndome sentir las más maravillosas mariposas; y al mismo tiempo el saber que los años no perdonan y ahora aunque feliz también estoy agotada.

Es muy raro tener tantas emociones cuando las hormonas están alocadas porque por más tranquila que quiera estar todo parece extremo. De echo, tengo muchos nervios por parir, me siento como si nunca lo hubiera hecho. Me siento con incertidumbre, nerviosismo, felicidad, incertidumbre, nerviosismo, felicidad y repeat.

Sé que lo anterior puede sonar quizá muy absurdo pues es el tercer bebé, pero todo ha sido tan diferente desde el principio que me asusta cual mamá primeriza. Con mis hijas siempre fui muy valiente, sabia que debía darlo todo por ellas y que lo fuerte que fuera se vería reflejado en ellas. Ahora, simplemente me he dejado ir intentando no controlar cada movimiento, cada sentimiento, simplemente viviendo. Pero para una persona como yo, no es fácil… aunque debo admitir que dejarme consentir se siente bien.

Estamos a nada de conocer a nuestro nuevo retoño y estoy segura que en el momento que lo tenga en mis brazos, toda esta incertidumbre desaparecerá. Pero por ahora, sólo quiero compartirles esto porque estoy segura que ahí afuera hay más mujeres que sienten lo mismo, que lo han sentido o que lo sentirán; y deben saber que no es malo sentirse así, simplemente es parte de un proceso muy fuerte de 9 meses.

Un proceso que aunque lindo, nos obliga a dar mucho de nosotras y por supuesto que tenemos derecho a sentirnos desencajadas y felices. Somos seres humanos sensibles, y el agobio y la felicidad son parte de la vida.

,Muchos besos y abrazos, Vane