BAJO LA DUCHA

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Maternidad / Personal / Pensamientos / postparto

Nosotras llegando a casa

No sé si a ustedes les pase, pero mis mayores revelaciones vienen bajo la ducha. Las buenas y las malas. Bajo la ducha es justo el momento en el que pienso sobre a donde me gustaría llevar mi vida, o a dónde quisiera viajar, sobre que quisiera escribir, que me gustaría estudiar o aprender. Y muchas veces, hasta me visualizó disfrutando que todo eso se hace realidad. Soy de esas a las que le gusta soñar y a veces hasta enfadarse imaginando momento amargos.

Así que hoy, justo en ese momento, me acordé que en estos días varias amigas me han preguntando si sigo amamantando. La respuesta es: No. Y tampoco me molesta que me pregunten.

Y no amamanto, no porque no me guste, si no porque mi cuerpo no dio para más.

Retrocediendo un poquito en el tiempo, recuerdo que hace unos meses les compartí mi punto de vista respecto a la lactancia y les decía que nos somos mamás omnipotentes. En ese momento no amamantaba, de echo estaba muy lejos de pensar en hacerlo y sobre todo, habían pasado ya casi 6 años de no hacerlo. ¿Quién iba a decir que la vida me pondría en ese punto tan pronto?.

Bueno, les cuento que el amamantar es algo que amo, y que si por mi fuera, le daría leche a mis hijas hasta que no quisieran más. Pero en ninguno de los dos casos se pudo.

Con la primera sólo dí un mes porque entré al quirófano de emergencia- esa es otra historia. Y con la segunda, bien, le dí hasta los tres meses, fue la ganona. Sin embargo, la situación de la primera me ayudó a no frustrarme, estaba segura que no quería dar después de tanta medicación. Además era mucho mas joven y un tanto despistada.

Pero ahora, con la segunda, yo me imaginaba la leche corriendo como los ríos. Y no, no fue así. Esta vez, sí me pegó la maternidad donde más me dolía, en no poder amamantar a mi hija hasta que la entregara en la puerta del kinder casi casi.

Por el contrario, en lugar de esos ríos de leche que yo imaginaba, sólo corrían un par de gotas y algunos días sí me salía hasta chorrear, ahí era cuando más feliz me ponia.

Pero a lo que voy y que podría sonar retrograda. Yo me sentía ” poco mujer”. Ya saben, entre hormonas, cambio de reloj, cambio en mi orden del día al día y un montón de cosas. Pero sí, así me sentía. Me preguntaba, como era posible no poder cumplir con esa tarea, si soy mujer, y mi cuerpo está diseñado para eso. Lo peor era que con nadie compartía esos pensamientos y sentimientos porque no quería sentirme más vulnerable de lo que yo creía que era, así que eso alentaba más mi fatalismo.

Me ponía triste, muy triste, porque ni siquiera tenía el coraje para enojarme y sacarlo a gritos, era una tristeza de recién parida. Y lo único que me ayudaba a calmarme de forma interna, era el saber que mi hija se veía bien, sana y feliz.

Hasta que por fin acabaron esos primeros días y comencé a sentirme mejor y mejor y mejor, y sólo me dije- Vanessa, dale hasta donde le puedas dar. Si hay, dale. Si no hay, no te preocupes, por algo existen las fórmulas. Además una se crió a base de fórmulas y está enterita y sana.

Ese día comencé a soltar y dejar ir, comencé a darme cuenta que no era el fin del mundo, y que debía cerrar mis oídos a comentarios obscenos e hirientes como el ” ¿cómo es posible que no tengas leche?, lo que pasa es que ahora las mujeres son flojas, no quieren batallar. O el típico, ya no se quieren ocupar de sus hijos, pero tú no eh, no lo digo por ti. … Entonces si no lo dices por mi, pa´que fregados lo dices.

Y sí, comencé a pensar, si mi hija va bien, y a mi esposo no le molesta ( y aunque le molestara), qué jodidos debo poner atención a todos esos comentarios que lastiman y que no tienen sentido, por que al final todos opinan y opinan pero nadie viene a las 2 am a darle de comer.

Así que una ves más aprendí a aceptar, agradecer y dejar ir. Porque me di cuenta que amamantar no lo debe ser todo, hay veces que nuestro mundo se reduce tanto que creemos que no hay más allá. Pero esto, como todo, también pasará, sólo hay que liberarnos y dejarlo ir.

Por que muy por encima de la lactancia, mis hijas, nuestros hijos,  merecen una madre feliz .

∇♥∇♥Con cariño
Vanessa

 

The Author

Lifestyle Blogger, Veggie, Tea Lover, Family Spirit. MX/DE

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