Viajando sólo con mi esposo

Old Montreal

Les cuento que nos fuimos a Montreal en un viaje de novios. Fue nuestro primer viaje del 2018 en pareja.

Jamás pensé que con dos hijas tan pequeñas íbamos a tener la oportunidad de escaparnos para disfrutarnos como cuando éramos novios.

Este ya es el tercer viaje que hacemos sin las niñas desde que iniciamos con esta idea del tiempo en pareja ( Gracias Fabi, por el consejo).

No les puedo mentir, el primer viaje me costó un ovario y la mitad del otro, me sentía muy culpable de hacerlo, de irme, de dejarlas, me sentía la peor madre del mundo. Pero  no me arrepiento, estoy segura que no nos convierte en malos padres, un espacio en  pareja todos deberíamos tenerlo…además esa sensación de viajar ligero, por supuesto que lo vale.

Viajar en pareja se vuelve un espacio donde nos reencontramos , sin distracciones, sin horarios, sin responsabilidades, sin un mamá- mamá / papá-papá y sin un » shhh, las niñas nos pueden escuchar».

Amo pasar tiempo con mis hijas, pero estos viajes de novios no sólo han reforzado nuestra relación, también un día enseñarán a nuestras hijas que  el matrimonio debe disfrutarse aún con sus imperfecciones.

Un break nos cae bien a todos como familia…las niñas descansan de nosotros, viven con menos planeación y control por unos días, aprenden a vivir con un buen apego, mejorar su autosuficiencia y valorar lo que tenemos cuando estamos juntos como familia, y sobre todo, aprenden que deben ser felices, cuidarse y estar completas en donde quiera que estén.

Un viaje de novios no sólo ayuda a la pareja, ayuda a toda la familia, afirmo.

Esta vez no fue la excepción, regresamos más tranqui, más relajados, con el corazón llenito y más zen.. listos para continuar nuestro viaje como padres, guías, esposos e individuos.

Night!

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