Rol de madre…

Me encuentro sentada, calentando mis manos con un taza de cafĂ©. Y me viene a la mente lo raro pero entendible que es, el como todos hablamos desde lo que creemos es una realidad, sin darnos cuenta que sĂłlo son puras perspectivas, tabĂșes e idealizaciones. Y en especial me vienen aquellas perspectivas que tenemos como madres. En las cuales, una a una nos devoramos, creyendo que un  rol es mĂĄs digno que otro, por que sĂ­, hasta como madres, tenemos diferentes roles.

La verdad o al menos en mi concepción (aquí entra la perspectiva); todos los roles pueden llegar a ser muy duros pero también todos y cada uno tienen su valía.

Mi Rol de madre..

Existen un montĂłn de roles como madre, pero hoy, quiero contarles mi rol como “madre que trabaja fuera de casa”. Uno, que muy por el contrario de lo que se piensa, tambiĂ©n puede llegar a ser muy tortuoso. Por que es mentira que la tenemos muy fĂĄcil, que como no cuidamos crĂ­as todo el dĂ­a, no tenemos estrĂ©s. AquĂ­ les cuento como muchas veces es mi dĂ­a…

…Dicen por ahĂ­ que soy muy afortunada de salir de casa y poder despabilarme, sin embargo, no saben lo difĂ­cil que es acostarse tarde y levantarse aĂșn de noche. Alistar crĂ­as, mandarlas al cole, alistarse y salir a tiempo a trabajar. Para despuĂ©s llegar al trabajo, escuchar quejas y seguir o dar instrucciones y resolver problemas.

No saben lo difícil que es partirse en dos para organizar tiempos de oficina, pedir permisos para citas médicas, asistir y preparar reuniones de trabajo y asistir a juntas escolares. Y ni hablar de buscarle la cara a otras madres cuando no pudimos llegar.

No saben lo difĂ­cil que es organizar agendas laborales y agendas personales. Lo difĂ­cil que es tener carga extra de trabajo y crĂ­as enfermas; y mĂĄs aĂșn, lo difĂ­cil que es encontrar a alguien en quien confiar para que atienda de ellas. Y no, no se trata de que no estemos, sĂ­ estamos, pero a nuestra manera.

Lo difĂ­cil que es comprar interminables listas escolares y verificar que no falte la despensa.

Lo difĂ­cil que es salir molida, jodida y en ocasiones hasta frustrada, y llegar a casa a cantar la gallina pintadita.

No saben lo que es partirse para cumplir con proyectos laborales y fiestas infantiles…y ni hablar de organizar el regalo que al final nadie apreciarĂĄ.

Lo difĂ­cil que es estar al tanto de comprobantes de servicios que ademĂĄs debemos pagar y no olvidar.

No saben lo que es tener dĂ­as en los que se duda si hacemos bien o hacemos mal; si deberĂ­amos de seguir trabajando o si deberĂ­amos claudicar.

Sin embargo, esta Ășltima, seguro que es una duda que a todas nos llega en cualquiera que sea el rol que elegimos – “el saber si hacemos bien o si hacemos mal”. Pero creo que esta duda es mĂĄs una duda moral y no una personal. Por que como mujeres y madres sabemos muy bien en donde queremos estar. Por eso siempre debemos recordar que lo moral cambia de mente en mente y de boca en boca. Y no se trata de que es mĂĄs importante: si el trabajo, la escuela, los cursos o la familia. Se trata de nosotras, de nuestra forma de ser y del rol que asumimos.

La verdad es que nuestra realidad como madres no es nada sencilla, por eso, siempre debemos recordar que ninguna tenemos la verdad absoluta ni la crianza perfecta.

Que todas hemos decido y asumido un rol que no es sencillo pero es a nuestra manera. Sabemos que ser madre es a prueba y error. Y estoy segura que todas, sĂłlo deseamos que nuestras pruebas y nuestros errores hagan a nuestros hijos fuertes, independientes, felices y que siempre siempre se sepan amados y aprendan a amar.

Si somos buenas o malas madres solo tiempo lo dirå y recuerden que nunca seremos perfectas.

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