En el post-parto…

Ahora mismo, me encuentro sentada frente al ordenador, con la columna doblada y los pies entumidos, y lo único que pienso es en si el post-parto es un tipo de duelo. Un duelo que marca el inicio de una nueva etapa de maternidad en nuestra vida.

Porque sin lugar a dudas, el post-parto saca los sentimientos más profundos que podemos experimentar como mujer.

Nos sentimos vulnerables, solas, descontroladas, sensibles, algunas veces angustiadas, frustradas y somnolientas. Y no importa cuanto amor y cariño tengamos de quien nos rodea, nosotras nos sentimos incompletas y en duelo por recuperar esa parte interna que siempre nos ha brindado fortaleza.

¿Por qué sentirnos incompletas si ha llegado el regalo más grande llamado vida?

En mi caso, el sentir todo ese cambio físico, emocional y espiritual me hace sentir así, incompleta.

El estar sentada y ver rodar lágrimas por mi rostro sin saber porque están ahí y porque no las puedo controlar. El tener micro episodios de desesperación, angustia e incomprensión y el pensar que estoy tan vulnerable ante situaciones a las que siempre he enfrentado con fortaleza. Todo eso me hace sentir incompleta.

Y no hablo del post-parto como madre sino como mujer. Como madre, el post- parto es maravilloso, puedes pasar miles horas contemplado a tu nuevo hermoso bebé o miles de noches en vela; pero como mujer, como mujer el post parto es una mentada de madre.

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