He cambiado…

Los años han pasado, yo he cambiado, realmente dudo que me conozcas, es más, hay veces que ni yo me conozco. He dejado de ser lo que solía ser.

Ya no soy la persona que conociste, me atrevería a decir que en este tiempo he sido muchas personas en un mismo cuerpo.

He dejado de lado muchas manías y gustos, cosas que alguna vez me definieron pero que hoy, sólo son parte de mi historia.

Lo único que permanece es que sigo sin ser normal, y es que lo normal es tan aburrido.

Ahora soy otra, una mujer que viaja en esta vida con un equipaje más ligero, que me gusta vivir bonito, valoro la paz y la buena comida. Ahora disfruto el regazo de mi esposo más que nada en la vida porque con el viene la paz, el compromiso, la complicidad y en ocasiones también mis más grandes retos y complicaciones.

Ahora disfruto de mis hijos, de sus legos por doquier y de su olor, y lo disfruto mucho porque tengo la certeza y el deseo que un día ellos emprenderán su propio vuelo lejos de mi.

Ahora disfruto de la gente con alma bonita, sencilla y que ama sin medida, esa con la que lo único que importa es compartir una sonrisa que emana directo del corazón.

Me gusta contemplar la lluvia y la luna porque tranquilizan mi alma y apaciguan mi ego. Me gusta beber té sola o acompañada, pero un buen té.

Me gusta ver a la gente avanzar, saberla más feliz y más completa.

Ahora disfruto de un buen pijama y unas buenas sábanas.

Ahora disfruto escribir sin miedo a sentirme vulnerable, sólo siendo yo y desnudando mi alma.

Saboreo las cosas bonitas, bien hechas… hechas con amor.

Ya no hay abismos grandes o pequeños, simplemente abismos que hay que resolver, sobrepasar o dejar pasar. Ahora vivo día a día, segundo a segundo. Ya en ningún mar me ahogo, he aprendido a flotar.

Las batallas ya no son todas mías ni deben ser resueltas todas por mi. Ahora reconozco las mías y dejo que los demás reconozcan las suyas.

Ahora un puñado de amigas, un buen esposo amante y mi familia es todo lo que necesito para florecer.

He dejado toda una vida detrás, una que solía amar pero que ya no me define más, ya no me contempla, ya no me representa, ya sólo la miro con respeto… y miro para adelante. He cambiado.

Ya sólo quiero que florezcamos juntos, lejos de envidias y egos. Ya sólo necesito una mirada de cariño desinteresado .

Ahora mi paz emocional y espiritual es lo que me llena y me hace resplandecer.

La próxima vez que me veas, tendrás una mejor amiga pero una cosa si te digo, ahora sigo mi intuición más que nunca, ahora es la estrella que me guía.

Con amor, Vanessa.

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