Mi pandemia – Capítulo 2

Self-Love…

Esta pandemia me ha puesto sobre la lona pero también me ha dado la oportunidad de reconectarme, revalorarme y volverme a amar.

Antes de la pandemia yo vivía al máximo, a cien por hora, iba de actividad en actividad – propias y ajenas. Vivía en un caos que ya había normalizado, caos que probablemente muchos de ustedes también hayan experimentado.

Este caos poco me permitía el observarme, contemplarme , el dedicarme tiempo y espacio para poder entender que he cambiado físicamente, en mis gustos, placeres y en todo.

Pero esta pandemia me trajo ese espacio, esa pausa y ese tiempo que necesitaba para confrontarme con el espejo. El ver que mi cara, mi cuerpo y mi piel han cambiado, y que de alguna forma los había olvidado.

También me llevó a darme cuenta que con tanto estrés y tan poco tiempo para respirar, ya no sabía que me gustaba, me refiero a mi como Vanessa… Ya no sabía que me satisfacía y que me agradaba, hablando como un todo, llámese: comida, ropa, lugares, etc.

Me había convertido en un «lo que quieran» … ¿Qué comemos? – Lo que quieran. ¿A dónde vamos? – A dónde quieran… Mi respuesta casi siempre era – lo que quieran… quizá porque era lo más fácil o porque era una cosa menos que decidir, menos planes en que pensar o porque simplemente había perdido el interés en mis propios gustos.

Pero esta pandemia me devolvió la oportunidad de observarme, reconocerme, volver a fluir como persona, como ser, volverme a sentir y a ser gentil conmigo misma.

Me dio la oportunidad de saber nuevamente quien soy, que hago aquí y que debo hacer para conseguir lo que deseo y lo que me hace feliz.

También me dio la pausa que necesitaba para retomarme y volverme a cuidar… a cuidar mi piel, mi cabello, mi cuerpo y mi esencia. Ha saber de nuevo que me gusta, a reencontrar mi femineidad, a sentirme, olerme y amarme

Más allá de saber quien soy como mamá, hija, amiga, esposa; esta pandemia me dio la oportunidad de saber quien soy como mujer, como Vanessa…

P.D. Este tiempo me ha servido para recordar que sólo tenemos un cuerpo, una alma y una esencia, y debemos amarlos, respetarlos y apapacharlos.

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