Lo que nadie dice de la maternidad.

II. ¿Estamos preparados para ser padres?

Vaya, después de tres hijos y dos perritos, aún me resulta complejo el esclarecer mis ideas en este sentido, porqué además cada persona le da un enfoque diferente a la palabra «preparados»; ya sea un enfoque  emocional, financiero, laboral, educativo, personal, etc. Pero hablemos de la parte emocional, de esa que se siente desde las entrañas y que nos trae emociones difíciles de explicar. 

Mi respuesta en sentido emocional podría ser muy ambigua, debido a que socialmente hemos idealizado y crecido con la añoranza de una maternidad romántica, bonita, tierna y dulce, sin embargo, la maternidad real, es todo, menos romántica, la maternidad real es confusamente bella. Y el hecho de romper con tantos paradigmas y expectativas, duele.

Porque cuando despertamos y sentimos que toda esa ideología romántica se nos va como agua entre los dedos, y nos enfrentamos con la real e irónica  maternidad, dudamos sí de verdad estamos preparados para ser padres. Porque la realidad es completamente diferente a lo añorado, lo cual no quiere decir que sea mala, pero sí muy diferente y en ocasiones dolorosa.  

Porque seamos honestos, la maternidad no sólo es dulce, también es cruda, desesperante y angustiante. Y es cruda porque es real, y además rápidamente nos hace darnos cuenta que no importa cuanto leamos, estudiemos o preguntemos, nunca nos sentiremos realmente preparados para ser padres, porque simple y sencillamente cada maternidad es diferente y no podemos encasillarnos en un sólo método o estudio. Es por ello que debemos entender que la maternidad y el ser padres es cómo una fiesta, en donde todos podemos asistir pero no todos la pasamos igual.

Y como mujer lo sabemos desde el día uno, porque disfrutamos el hecho de saber que seremos madres, pero también nos sentimos confundidas y aterradas; porque además para nosotras y para nuestra pareja, nada parece claro, sobre todo las primeras semanas en las que todo cambia a cada instante, en las que de un momento a otro nos llenamos de análisis clínicos y visitas al doctor,  semanas en las que morimos de ganas por contarle al mundo entero la maravillosa noticia y al mismo tiempo estamos asustadas de hacerlo. Semanas en las que como mujer no necesitamos sentirnos comprendidas sino cobijadas.

Y todas estas sensaciones y emociones  nuevas,  llenas de llantos y alegrías inexplicables, nos confunden y nos hacen dudar aún más si de verdad estamos preparados para ser padres. 

Y es ahí que debemos entender que quizá nunca estemos cien por ciento preparados emocionalmente para recibir la paternidad pero si es un hecho que debemos empezar a fluir como una pareja de futuros padres y entender que lo que encaja hoy puede ser que no encaje mañana. Y que no importa cuántos cursos tomemos o dejemos de tomar, estos sólo nos capacitarán pero no nos prepararan realmente para la emoción y conexión como padres, y mucho menos para entender y romper la barrera entre la maternidad romántica y la verdadera maternidad.

Porque el ser padre es algo que nace de forma natural y no se trata de sentirnos preparados, sino de transformar todas esas angustias inexplicables en valentía y amor, y esperar la llegada de nuestro bebé con una gran y válida nerviosa sonrisa, pero sobre todo con el corazón en la mano, abiertos a todo y libres de expectativas. 

…es muy curioso el echo de sentirnos incompletos como padres antes de la llegada de nuestro bebé pero es más curioso aún que este sentimiento  nunca se va. Nunca tenemos la certeza si de verdad estamos preparados ó si estamos haciendo lo correcto o no, pero como dicen » hay que tomar al toro por los cuernos», ser valiente, paciente, entregado pero no abnegado y sobre todo muy amoroso, porque en el momento que te conviertes en padre, una parte de tu corazón comienza a caminar fuera de ti… 

P.D. Recuerda, quizá no estemos preparados pero de forma natural estamos capacitados, y con amor todo fluirá.

PARTE 1. El inicio

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