Más allá de dogmas

Mis padres fueron de esos padres amorosos, libres, independientes, que rompen esquemas y paradigmas. Claro, con su toque generacional. Mis padres han cometido mucho errores como personas pero muy pocos como padres.

Mis padres yendo en contra de lo normal o socialmente establecido e incluso, en contra de ellos mismos; me impulsaron a salir al mundo y conquistarlo. Conquista que ellos sabían, no sería fácil pero sería mía.

Ellos muy a pesar de sus dogmas, siempre me guiaron a ser una persona que avanza y no se detiene, pero no una voraz.

Me enseñaron que al lugar donde llegase, siempre debía dejar una buena semilla germinar. Me enseñaron que nunca debía olvidar mis raíces pero que puedo vivir más allá de ellas. Me enseñaron a ser fuerte y una gran aliada conmigo misma y mi comunidad.

Mis padres me inspiraron, me alentaron y también algunas veces se equivocaron.

Yo crecí rompiendo cadenas, esquemas y sabiendo que no necesito un pedestal para sentirme especial , que soy una mujer y no un par de ovarios, aunque de estos últimos, tengo muchos. Ellos sabían que yo debía ser criada diferente.

Mis padres me dieron la fortaleza para crecer con flores y espinas. Sembraron en mi, amor, empatía y valentía para alcanzar mis sueños. Me guiaron para tener coraje, dignidad y respeto, y me enseñaron a conducirme serena y libre. Pero sobre todo, me enseñaron que sólo me tengo a mí para ser feliz, y que mi actuar debía ser mi elección y de nadie más.

Me enseñaron que todo conlleva una enseñanza, y que había que disfrutar de lo bueno y aprender de lo malo por que ninguna de las dos, dura para siempre.

Impulsaron mi vuelo, corriendo el riesgo de que ese viaje no tuviera regreso. ¿Pero acaso no son para eso los padres?, para amar con respeto, más allá de sus creencias, limitaciones y deseos.

Mis padres me convirtieron en una mujer tenaz , segura de mi y de lo que quiero en la vida, una mujer que lucha contra las injusticias pero compasiva, y sobre todo en una mujer poco normal, porque lo normal es aburrido.

Mis padres tuvieron un gran acierto, el ensañarme que puedo ser feliz cerca y lejos de ellos, y que cualquier lugar o persona en el que encuentre paz y vibre mi corazón, será mi hogar, pero esa, también es mi decisión.

Hoy en día y con la brecha generacional que hay entre mis padres y yo, sigo agradeciendo el ser su prueba y error, su acierto y desacierto y sobre todas las cosas, agradezco tanto amor que me han dado, porque el amor es la clave para que hoy alce la voz, luche y viva sin miedo.

Ahora me toca a mi ser madre y siempre seré una imperfectamente imparable. Una en busca y desarrollo de libertad, respeto, amor y justicia.

Y siempre lucharé por una vida en donde todos salgamos sin miedo, porque no es un privilegio, sino un derecho que todos tenemos, inclusive, desde antes de nacer.

#8marzo2021

Vane Ruh

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