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Amor hasta en las venas

bebevaneEstoy en un momento de mi vida que siempre soñé, pero que jamás creí que llegaría, pero este calor que siento en mi vientre es quien me ayuda a entenderlo; es tan único y quizá irrepetible, es amor, es ternura, es dulzura, es esperanza…es la vida misma.

Jamás me imaginé que una cosa tan diminuta crecería dentro de mi y me enseñaría a vivir con ilusión, con emoción y que me enseñaría el más puro y verdadero amor; pero por tercera vez me lo ha mostrado.

Me siento muy ilusionada, quizá por que soy más vieja, un poco más sabia y sobre todo porque he aprendido a conocerme y reconocerme. Y es que cada una de mis hijas me ha enseñado a vivir y a amar desde la fecundación misma.

Sin importar quien fue la primera, la segunda o la tercera, todas han sido diferentes y especiales; cada una con su identidad, su carácter y su forma tan única de ser; me ha hecho sentir sensaciones y emociones que no sabia que existían y me han enseñado a vivir y a respirar.

Recuerdo que con mi segunda bebé tenia mucho miedo de no ser capaz de volver a amar como ya lo hacia; y me sentía culpable y traicionera. Ahora sé que el amor es más que una palabra de 4 letras, el amor es una sensación infinita, sensación donde siempre hay suficiente para compartir.

Hoy no hay nausea, mareo o dolor de cabeza que me haga dudar. Soy infinitamente feliz, lo estoy disfrutando segundo a segundo desde el primer día que mi corazón lo supo. Estoy muy ilusionada, tranquila y agradecida. Y sé que este bello regalo que pronto llegará a iluminar nuestra familia, ya es un amor que vibra hasta en nuestras venas.

Te amo  esposito , pronto seremos padres por tercera vez 😱🤣

·ilustración por mi bella Bequi💕

Desde ese momento. Happy Mother´s Day

Mis hijas haciendo mi cartel sorpresa.

La prueba lo confirmaba – ¡Estaba embarazada!

Recuerdo perfecto la emoción que sentí, estaba casi completa. Había terminado la universidad, me había casado, vivía al otro lado de mundo y encima, sería mamá. Parecía perfecto.

Pero como en todo cuento de hadas, no podían faltar las brujas malvadas. Esos miedos, incertidumbres y dudas que me empezaron a acompañar.

¿Seré buena madre?, ¿y si no puedo?, ¿y si algo le pasa al bebé?, ¿y si algo me pasa? . Y si, y si y si. Esos “y si”, que durante 9 meses de embarazo  me acompañaron…

Pero claro, no todo era gris, había cosas más hermosas como – los primeros mareos, las nauseas matutinas, la repulsión al atún, la migraña, pero sobre todo la primer y más minúscula estría. Sí, ahora después del 2do embarazo, sé que en verdad era minúscula.

Por que ser madre es una tarea desde el primer día que la prueba dice – ¡Positivo, estás embarazada!

Desde ese momento tu mundo ya no es tu mundo. Ahora debes empezar a cuidarte por dos y hasta crees que debes comer por dos (esa sí que es la mejor parte del embarazo).

Desde ese momento tu mundo gira entorno a cunas, strollers, ropa de algodón, azul o rosa.

Desde ese momento, tu agenda ya no es tu agenda. Ahora es la agenda del bebé. Y está llena de citas médicas, estudios, vitaminas por tomar y compras por hacer.

Desde ese momento dejas de llamarte por tu nombre para convertirte en – ¿Qué será? Y posteriormente “en la mamá de…”

Aunque “la mamá de”, toma sentido cuando entran al cole, ahí sí que me gusta.

Desde el embarazo sabes que no será una tarea fácil pero sí una bien recompensada.

Desde el embarazo comienzas a saborear lo amargo y dulce de dar vida. Con amargo me refiero a las contracciones y a los senos doloridos e hinchados. Y con dulce al por fin poder abrazarlo y sentir su rostro descansando en tu regazo. Pasando por las bellas pataditas  y las largas noches sin dormir.

Ser madre es una tarea 24/7 y no importa si te sientes bien o mal, te tienes que levantar. Y no es que sea un obligación hacerlo, si no que quedarte en cama, te hace sentir doblemente peor… y ni que hablar del remordimiento que sientes cuando en verdad te debes quedar a descansar. Aunque con el tiempo, el remordimiento como todo, va cediendo.

Ser madre llega a ser una tarea cansada, asfixiante y frustraste. Pero también una maravillosa. Una que te demuestra todo lo que eres capaz de hacer, sentir, planear, organizar, agendar, realizar y malabarear. Sí, te conviertes en el mejor malabarista del mundo.

Ser madre son desvelos, llantos, sufrimientos, ansiedad, miedo e incertidumbre. Pero todas y cada una de esas emociones que parecen negativas, en verdad son luces positivas, porque nos hacen más fuertes,  más determinadas  y casi invencibles.

Ser madre es más que el cliché de ser enfermera, cocinera y psicóloga. Ser madre es ser una criatura mitológica llena de poderes para sanar o para destruir.

Por eso, cuando esas caritas que sólo comen y cagan nos sonríen, y están a nuestro lado; debemos de cuidar nuestras palabras pero sobre todo  nuestros actos. Porque nuestros hijos son el mejor reflejo de nosotras.

De nosotras depende que tan fuertes o que tan débiles son. De nosotras depende formar seres independientes y felices o hijos apegados y frustrados. De nosotras depende acompañarlos en los caminos que les dan felicidad y guiarlos en los que les causan inseguridad.

Nosotras somos su todo, nosotras somos su guía y su prueba más tangible de que el amor existe. No lo echemos a perder, seamos fuertes para ellos y por ellos, pero sobre todo seamos fuertes para nosotras…

Hemos sido elegidas para realizar la tarea más difícil en la vida, disfrutémosla. Se vale llorar pero también se vale reír. No somos perfectas pero sí podemos ser felices.

Recuerden saborear lo dulce de cada lágrima, y siempre, siempre amar.

¡Feliz día de las madres!

P.D. Nuestra recompensa llega cuando los vemos sonreír y ser felices.